Todo es tan bonito al principio, la fama te llena de gloria, te sientes importante, alabado, es todo lo que siempre has soñado. Es como un subidón de adrenalina, que no quieres que se termine nunca. Como cuando subes por primera vez a una montaña rusa, estas nervioso, inseguro, sientes como ''mariposas'' en el estomago, no estas seguro de si va a salir bien, pero tienes una corazonada; te agarras fuerte a la barra de seguridad y lo das todo, gritas como nunca, y alfinal, cuando se termina y ves que no te ha pasado nada, que todo ha salido bien, que es lo mas impresionante que has hecho jamás, repites, pero segundas partes nunca fueron buenas. Esta vez, esperas tu turno, pero con seguridad, sabiendo que todo va a salir bien, y que pase lo que pase dormiras tranquilo, es el momento, te subes te aferras a la barra de seguridad y... ya nada es como antes, no es la misma adrenalina, ni sentimiento, ya no te llena. Confuso, te vuelves a subir otra vez, cansado de la misma atraccion de siempre, decides sobrepasar los límites, y te subes, pero esta vez no te agarras a la barra de seguridad... No, esta vez no. Pudo ser un exceso de confianza, pensar que necesitas nuevas emociones y solo los excesos te llenan, fuese lo que fuese acabó mal. Como todo en esta vida, tiene sus consecuencias y sus limites.
Será ese deseo irrefenable, de excedernos de nuestros limites, intentar llegar mas lejos de lo que nadie ha conseguido.
Pienso que es mejor quemarse, que desvancerse.
Muerto el icono, nació el mito.
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